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Lo difícil que es tener amigos en el fútbol…

Lo difícil que es tener “amigos” en el mundo del fútbol.

Si eres responsable de un club, tienes que tomar decisiones, decisiones que a algunos gusta y a otros no.

A entrenadores que no le das el equipo que quiere o no haces lo que el quiere…. o directamente tomas algún decisión en la que el no está de acuerdo.

Otro entrenador que se junta con otro para compartir dicho descontento, y lo comparto con mas gente, para intentar que el bueno de la situación sea el y el malo el de siempre.

Responsable de un equipo que tienes que tomar decisiones, decisiones que a algunos les parece bien (si juegan) y otro no tanto (si no juegan)

Jugador que cambias, descontento, difícil es entender que también hay otro compañero (en ocasiones tambien amigo…) que tambien asiste a los entrenamientos y se esfuerza en ellos para jugar.

Si no voy convocado, estoy descontento, difícil es entender que hay muchos compañeros en la plantilla y difícil entender y respetar las decisiones que tiene que tomar alguien que también tiene sentimientos y que también le duele no convocar y no hacer jugar a un chico que ha entrenado y se a esforzado durante la semana.

A veces no se es consciente del daño que se hace (o así…) hablando y criticando decisiones que siempre o casi siempre intentan ser muy pensadas y muy justas.

Criticando sin saber nada, sin tener conocimiento de entrenamientos, ni de partidos, ni de motivos por los cuales se toman las decisiones. Criticándote utilizando gente que aprecias y quieres, sin saber porque, ni que con que objetivo.

Pero hablar es gratis… a veces sin ser conscientes del daño que se hace y sin valorar el tiempo y dedicación que hay detrás de todo ello.

Muchas horas, muchas vueltas a las cosas y a las decisiones, siempre intentando lo mejor para el equipo, no lo mejor para uno mismo…. si no lo mejor para el EQUIPO, para el conjunto.

Gracias a todos aquellos  que me conocen y hacen caso omiso a comentarios que vienen desde el desconocimiento y la frustración.

Gracias a los que tienen una opinión sobre la gente, sobre lo vivido y no por lo que me dicen los demás.

Gracias a los que respetan las decisiones que se toman, claro que siempre se quiere jugar y claro que siempre se quiere que se haga lo que cada uno piensa que se debe de hacer, pero no todos somos iguales, no todos tenemos las mismas opiniones, pero siempre debe de reinar el respeto…. SIEMPRE, por encima de todo y de todos.

En fin, quería quería desahogarme.

La única opinión que tengo sobre la gente es la que yo vivo, la relación que yo tengo, y las situaciones que me ocurren con esa persona, nunca valoro a la gente sin conocerla y mucho menos por lo que digan los demás.

Lo mas importante es ser buena persona, no solo pensar en uno mísmo, ser generoso y no egoísta y valorar a la gente en su justa medida.

Lo que queda es ser consciente del puesto que ocupa cada uno, de las responsabilidades que tiene y ser lo más “profesional y justo” que se pueda.

Habrá entrenadores, jugadores, papas… que entenderán y respetaran y otros (muchos por desgracia), que mezclarán el fútbol con la amistad.

Sigamos….

Formar & competir

Hay una tendencia extendida en el fútbol base que consiste en clasificar a los entrenadores en dos grandes bloques: formativos o competitivos. Se hace como si habláramos de dos conceptos antagónicos, irreconciliables, de dos mundos diferentes.

 

El principal argumento que se utiliza para hacer la división es si el técnico en cuestión busca resultados (o sea, ganar) o no. De ahí nace la confusión. Porque todos los entrenadores de base buscamos el mejor resultado en cada partido. Sí, todos queremos ganar. Lo que realmente debemos analizar no es el objetivo, sino qué camino escogemos para obtenerlo. Es aquí donde se debe poner el foco, en el proceso, no en el objetivo. Por lo tanto, volviendo a la dicotomía a la que hacíamos referencia al principio, la división debería hacerse entre entrenadores formativos y resultadistas.

Los primeros son los que establecen unas prioridades, dibujan un marco de trabajo, crean las condiciones para que el grupo de jugadores hable el mismo lenguaje técnico-táctico, fijan como prioridad el estilo que se ha elegido para conseguir el objetivo (ganar) y lo establecen como un bien superior; transmiten a los jóvenes jugadores que el proceso, el cómo, es la prioridad, y que siendo fiel a él habrá una consecuencia: la mejora de rendimiento y, como colofón, los buenos resultados. Seguir estas líneas requiere paciencia, entender que habrá altibajos en la progresión de los jóvenes jugadores y que ser fiel a estos procesos de aprendizaje nos deja expuestos (aunque no es matemático que sea así) a reveses en la competición a corto plazo (derrotas). Pero servirá para crear bases sólidas en los futbolistas de cara a las próximas temporadas.

Tomemos un ejemplo práctico para aclararlo. Tenemos dos equipos que, durante una temporada ganan la mayoría de sus partidos y quedan primeros de sus respectivas ligas. Al inicio de la campaña siguiente hacemos un seguimiento de las habilidades técnicas y tácticas que tienen los jugadores que los formaban. En el primer equipo que analizamos, el 90 % de los futbolistas dominan todos los aspectos del juego que les corresponden por edad. Ese es el fruto del trabajo de un entrenador formativo. En el otro, que obtuvo las mismas victorias que el primero, solo el 10 % de la plantilla domin[Img #7334]a los registros que deberían tener consolidados, tanto en lo referente al aspecto técnico como al táctico. Este es el resultado de los métodos de un entrenador resultadista, que no competitivo.

 

Fuente: http://mundofutbolbase.es/not/1713/formar-vs-competir-el-falso-antagonismo/

Carta de un niño que juega al fútbol a su padre

“Papá, ¿qué estás haciendo?

 

No sé muy bien cómo decírtelo. Seguramente crees que lo haces por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal.

Me regalaste un balón cuando apenas empezaba a andar. Aún no iba a la escuela cuando me apuntaste al equipo de fútbol. Me gusta

entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar el domingo como hacen los equipos grandes.

Pero cuando vas a los partidos, no sé. Ya no es como antes. Ahora no me das una palmada cuando termina el partido ni me invitas a

un bocata.

 

Vas a la grada pensando que todos son enemigos, insultar a los árbitros, al os entrenadores, al os jugadores a los otros padres…

¿Por qué has cambiado? Creo que sufres y no lo entiendo.

Me repites que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que sólo vale ganar.

Ese entrenador del que dices que es un inepto es mi amigo, el que me enseñó a divertirme jugando.

El chaval que el otro día salió en mi puesto, ¿te acuerdas? Si, hombre, aquel a quien estuviste toda la tarde criticando porque “no

sirve ni para llevarme la bolsa”, como tú dices… ese chico está en  mi clase. Cuando le vi el lunes me dio vergüenza, no quiero

decepcionarte. A veces pienso que no tengo suficiente calidad, que no llegaré a ser profesional y a ganar cientos de millones, como tú

quieres.

 

Me agobias. Hasta he llegado a pensar en dejarlo; pero me gusta tanto…

Papá, por favor, no me obligues a decirte que no quiero que vengas más a verme jugar.”

La trampa de fichar por un grande en fútbol base

“Acabo de fichar por tal equipo, el sueño de toda mi vida se ha hecho realidad. Mi hijo de 9 años jugará la próxima temporada en el mejor equipo del mundo. Te escribo para agradecértelo porque en parte tu fuiste el primero que apostaste por mi hijo y siempre le has ayudado tanto. Tu eres el primero en saberlo”

La primera reacción es positiva porque ciertamente va a jugar en un gran equipo pero luego, cuando miras a tu alrededor te encuentras las mismas historias repetidas una y otra vez con finales muy penosos.

¿Por qué digo que es una trampa?

Porque este equipo que te ha fichado tiene un objetivo muy pobre para tu hijo: ganar a sus rivales y seguir teniendo el prestigio que está obligado a mantener como sea. Tiene que ser el mejor año tras año y cada partido es un reto para el Club. Si no gana queda manchada su imagen.

¿Cómo actúan?

Se dedican a buscar jugadores por todas partes destrozando el trabajo que realizan otros clubes, prometiéndoles el sueño de su vida. Pero es una trampa porque todas esas promesas no se llegan nunca a cumplir y cuando estos jugadores ya no sirven para sus ambiciosos objetivos, el pulso no les tiembla y se deshacen de él porque hay otros que pueden serles más útiles y de nuevo empieza el ciclo con nuevas promesas hasta que lo despiden y reciben a otro.

Y tú, como padre, que me escribías tan ilusionado, te quedas con las manos vacías, con la vergüenza de haber pasado sin pena ni gloria por ese club de los sueños y habiendo perdido un tiempo de infancia difícil de recuperar, destrozado, con la lección bien aprendida de no caer en este mismo error nunca más.

[Img #5248]

¿Han perdido un tiempo de su infancia?

Sí, muchos de estos niños ya no tienen tiempo de jugar, se han metido en un buen lío. Un taxi les recoge en su casa (menudo lujo) para realizar 3 ó 4 veces a la semana un traslado hasta la fabulosa ciudad deportiva para participar en un simple entrenamiento que no difiere mucho de lo que ya estaba haciendo en su club. A la vuelta, ya solo tiene tiempo de cenar y acostarse. Y eso los 365 días del año, con 9 años. Y a esto, le sumas la presión de la competición. Si no juegas bien, sabes que tienes los días contados. Siempre nuevos chicos a prueba que juegan en el mismo puesto que tu hijo, etc.

¿Donde está la trampa?

Como te lo dan todo gratis, tu tienes que aguantarlo todo porque los padres no pintan nada en todo esto. Como si se tratara de profesionales. Y son niños. Si no te gusta, tienes que ser valiente e irte pero no hay narices para hacerlo. Uno se calla y empieza el sufrimiento. Estás completamente en sus manos y lo peor de todo es que no existe un compromiso por su parte para mantenerte. El día que no sirvas, te echan, sin más. Esperan al final de la temporada, por educación, pero te tienes que ir. Y tu ya sabes que esto puede pasar.

Dicen que los niños aprenden más jugando en estos equipos pero es mentira. Alex, un gran portero de la Fundación Marcet, pasó por este trauma. Le fichó un gran equipo y aunque intentamos explicárselo, cayó en la trampa. Hoy, al cabo de dos años, ha conseguido liberarse. Los padres decidieron sacarlo de allí porque no estaban de acuerdo con lo que estaba pasando: los entrenadores trataban a su hijo como si fuera un jugador profesional, el vocabulario dejaba mucho que desear y ellos no estaban dispuestos a permitir que la educación que le estaban dando en casa quedara destrozada por unos señores que todo esto les da igual, que tienen un único objetivo que es ganar y colgarse una medalla que les permita ir subiendo en el engañoso camino de la competición.

Quizá os puede ayudar a entenderlo mejor si os explico que los padres estaban cansados de recoger a su hijo al final del partido habiendo jugado media parte y tocado dos veces el balón con el pie (es portero). Estos super equipos han fichado lo mejor del país y los rivales no tienen nada que hacer (con pocas excepciones) con lo que es bastante normal ganar por goleada. Ya me dirás que puede aprender un niño que toca dos balones con el pie durante todo un partido, sábado tras sábado. Qué ilusión puede hacerle ir a jugar los partidos si no existe un mínimo de igualdad. Dónde está el esfuerzo, dónde está la superación. No existen, porque el objetivo es ganar. Da igual lo que el niño sienta o necesite. Yo tengo que subir escalones hasta llegar a lo más alto del fútbol. El protagonista no es tu hijo sino yo, el entrenador, la institución.

¿Entendéis por qué es una trampa?

Los padres de Alex decidieron sacarlo de allí y ahora está feliz, en un equipo donde tiene que luchar para conseguir ganar, donde se pierde y no pasa nada.

[Img #5249]A este niño de 9 años que acaba de entrar en este gran equipo, le deseo lo mejor. Mientras lo utilizan para sus objetivos personales, otros niños en el mundo que no tienen todavía esa calidad siguen trabajando duro para mejorar con el mismo sueño de llegar a ser futbolistas profesionales. Con el tiempo, al estar libres de presiones, al tratarlos como niños, al tener que superarse constantemente porque cada partido tiene un grado de dificultad muy grande, esos niños llegarán a cadetes y serán los que realmente sustituirán al de 9 años que entra con toda la ilusión pero que está completamente quemado por su club. No ha crecido al mismo ritmo que los demás niños y sus cualidades que eran superiores a las de tantos niños se han equiparado o han sido superadas con creces. Se ha quedado estancado.

Esta es la razón por la que afirmo que esto es una trampa. Luego dirán que a tu hijo le ha faltado un poco de suerte, que le falta tal o cual cualidad para seguir en el equipo pero la culpa de este nuevo fracaso es de ellos y no de tu hijo. Sin embargo, es tu hijo el que lo va a pagar. Y todo esto no sale nunca a la luz. Pero eso es así. No podría escribir este artículo si no tuviera la confirmación de tantos jugadores a los que aprecio mucho que se han quedado sin su sueño porque han caído en la trampa de los equipos grandes.

Marc, Luis, Alex, Dani, Armand, Arnau, son los nombres propios de algunos de los chicos que han pasado por la Fundación Marcet y que entraron en un club grande muy pronto, que me escribieron una carta o me llamaron como tú hoy estás haciendo. Me agradecían el trabajo que se había hecho con su hijo y comentaban que empezaban una nueva etapa. Hoy en día estos niños ya no están en este club, los han echado a todos. Ahora te toca a ti vivir esa penosa experiencia que quizá te puedes ahorrar, si tienes un poco de sentido común.

Fuente: www.javiermarcet.com

 

¿Entiende el jugador al entrenador?

La principal misión del entrenador de fútbol base es enseñar. Para poder enseñar, el entrenador tiene que tener conocimientos y saberlos transmitir.

El entrenador tiene la obligación de estar al corriente de las diferentes materias que rodean al fútbol base moderno y enseñarlo, actualizándose por medio de contactos, libros, revistas, internet, cursos y de todas las maneras posibles. El conocimiento del medio será básico para desarrollar la labor de entrenador. “No se puede enseñar lo que no se sabe”.

Como profesor, el entrenador debe poseer habilidades pedagógicas para poder afrontar el proceso de aprendizaje. Tiene que ser didáctico, directo y claro, y tener el crédito y el respeto de sus alumnos. Debe educar, es decir, formar el carácter del niño.

[Img #5259]El entrenador tiene que transmitir los conocimientos de tal manera que puedan ser asimilados fácilmente. Debe conocer bien a sus jugadores, cada uno es diferente y se le debe tratar de forma diferente. Es necesario conocer cuál es la motivación del niño y del adolescente y cuál es el sistema de motivación adecuado.

Para que el deportista o alumno se desarrolle de forma íntegra es necesario que exista una buena y equilibrada relación con su educador. El entrenador es una de las figuras más importantes en la iniciación deportiva del niño, y en su seguimiento posterior, ya que el propio entrenador es el que planifica su preparación y el que lo acompaña continuamente. El entrenador debe optar por escoger un enfoque positivo en su educación-entrenamiento, debido a que aumenta la motivación del futbolista, y a su vez favorece la consecución de los objetivos plateados.

La relación entre el futbolista y su entrenador tendrá éxito si el comportamiento del entrenador, hacia sus futbolistas, o hacia la propia competición le influye positivamente al niño. El clima fomentado en la dirección de equipo por el entrenador va a influir en el comportamiento de los jugadores. Las diversas intervenciones del entrenador en situación de competición están cargadas de emoción y de afectividad, y es necesario encauzar adecuadamente las mismas, de forma que éstas tengan un efecto positivo en los jugadores. Ser positivos, no desmoralizarlos, tenerlos en tensión, pero no tensos y saber motivarles para sacar el máximo rendimiento, tanto en entrenamientos como en partidos. Hay que escoger el momento adecuado de cuándo comunicar.

Discurso realista y claro.

Hay que ser realistas, pedirles cosas que puedan conseguir. Iremos pidiéndole progresivamente un poco más. El látigo y el aquí mando yo, no va con la mentalidad actual de los jugadores. Estar por encima del equipo utilizando argumentos “aquí mando yo, yo soy el jefe, se hace lo que yo digo” no conduce a ningún sitio. Los comportamientos negativos del entrenador provocan en los jugadores inseguridad, preocupación y pérdida de concentración.

Los comportamientos positivos del entrenador provocan en los jugadores sentimientos de satisfacción e incentivan hacia la actividad. Las expresiones verbales del entrenador son numerosas y casi todas se refieren a las acciones del juego. Debemos preocuparnos en que el lenguaje utilizado con los niños tiene que ser sencillo, digerible por ellos. Durante el partido pueden verse acciones que, para un iniciado al mundo del fútbol, podrían ser difíciles de entender, “ensanchar el campo”, “gana la espalda” “defender en zona” son ejemplo de frases que se utilizan y que el niño no tiene porqué saber que significan jugar por las bandas, cuando se supera a un contrario o cuando un jugador tiene que vigilar una zona y no cubrir a un sólo jugador asignado previamente. Otras palabras indefinidas como ¡Vamos! o gritar nombrando al jugador ¡Antoniooooo! sin decir ni una sola palabra más, hacen que el jugador se desoriente. Si el entrenador no le indica al niño lo que tiene en su mente y quiere que haga, el niño no lo va a hacer. Los entrenadores deben saber que los niños no pueden comprender algunos conceptos y no los pueden comprender tan pronto como ellos piensan.

La etapa benjamín es la primera etapa del niño futbolista, en la que aún no asimila bien los conceptos y, es por ello que, se les debe dar las mínimas nociones de táctica ya que a estas edades es muy difícil que comprendan lo que es un sistema de juego. Deben entender en qué consiste atacar (ir hacia la portería contraria) y para qué sirve (para lograr gol). Entender como colocarse en el terreno de juego explicando que existen puestos para cada jugador y cuáles son. Entender en qué consiste defender (volver hacia tu portería) y para qué sirve (para no encajar un gol) y cómo colocarse en el terreno de juego para conseguirlo. Saber dónde colocarse en el terreno de juego para evitar estar todos en el mismo sitio y dejar espacios libres sin ocupar.[Img #5261]

La etapa alevín es la etapa donde se le enseña al niño futbolista, una evolución básica en el juego. Tienen que saber las fases del juego (defender, crear y atacar). Entender en que consisten los ataques y como se realizan. Como conseguir la amplitud y la profundidad en el juego y para qué sirve. Saber desmarcarse (apoyo o ruptura) con la finalidad de crear espacios libres y el marcaje, cómo se realiza y para qué sirve. Se les enseña en conjunto a replegarse, coordinándose con otros compañeros y a desplazarse.

No se puede considerar que exista una única forma de actuación correcta para el entrenador, ni que ésta esté establecida de antemano. En cada situación suelen existir varias posibilidades de actuaciones adecuadas, dependientes del modo en cómo se comporte el niño.

En resumen, en el lenguaje del fútbol se hallan numerosas frases cuyo significado global no siempre es transparente para el niño y debemos hacer que lo sea. El aumento de la confianza de los jugadores tendrá como consecuencia una mejor actuación del niño.

La relación que se establezca entre el entrenador y el futbolista; o entre el docente y el alumno determina en muchas ocasiones los motivos de cualquier futbolista para iniciarse y posteriormente formarse en el fútbol.

Ponte en el lugar del niño e intenta que te entienda, si no lo hace no progresa.

Fuente: lasoledaddelentrenador

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